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SE MUERE UN AMIGO
Se muere un amigo y qué se hace uno.
El tránsito es ofensa imperdonable.
Maldito el dios que inflige sufrimiento.
Maldito Aláh, que glorifica la matanza.
Maldito Jehová, que requiere sacrificios.
Maldito el Buda, que aconseja distancia.
Maldito el manso Cristo masoquista.
Deidades bárbaras, como sus creadores.
Se muere un amigo y qué se hace uno.
Alcahuete de gustos terminales,
le lleva pasteles, arroz y habichuelas,
le prepara una batida de vainilla.
Si pudiera le pasaría vino,
marihuana, cualquier sustancia
que le dé unos minutos de descanso
ante la insolente traición de los órganos,
los diarios diagnósticos equívocos,
las entelequias de los rostros neutros,
el horror de los rostros compasivos,
la noche oscura inevitable que señala
el pavoroso proceso de partida.
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